El profesor repartiendo las notas:
Luisito un diez.
Pedrito un ocho.
Juanito un seis.
Jaimito un cero.
Oiga profesor, ¿Y por qué a mí un cero?
Porque has copiado el examen de Pedrito.
¿Y usted cómo lo sabe?
Porque las cuatro primeras preguntas, están iguales, y en la última pregunta Pedrito respondió: "Esa, no me la sé" y tu has puesto: "Yo tampoco".
-Si yo digo fui rica, es tiempo pasado, pero si digo soy hermosa, ¿qué es?
-Exceso de imaginación.
Una maestra nueva, trata de aplicar sus cursos de Psicología.
Comienza su clase diciendo:
- Todo aquel que crea que es estúpido, que se ponga de pie.
Luego de unos segundos de silencio, Jaimito, se pone de pie.
La docente le pregunta:
- Jaimito, ¿crees ser estúpido?
- No, señorita..., pero me da pena verla parada solita...
La madre de Jaimito le dice:
Jaimito, hijo, anda, vete a comprar pegamento.
No mamá, ahora no quiero ir.
¡Jaimito, ve ahora mismo!
No mamá que no quiero ir.
A que te pego.
Pero mamá, ¿cómo me vas a pegar si aún no he comprado el pegamento?
Jaimito le dice a su mamá: ¡Mamá¡, ¡mamá!, ¡dame dinero para dárselo a un pobre señor que pasó gritando por la calle! La mama le responde: ¿Y qué gritaba ese señor? -¡Helados! ¡Lleven sus helados!
Dos deslumbrantes diamantes desacian diez dolorosos dados debajo de desaparecidos dorsales.
Carla conquistaba corazones con cortas canciones canadienses
cantadas cariñosa mente.
La plaza tiene una torre, la torre tiene un balcón, el balcón tiene una dama, la dama una blanca flor. Ha pasado un caballero -¡quién sabe por qué pasó!-, y se ha llevado la plaza, con su torre y su balcón, con su balcón y su dama su dama y su blanca flor.